jueves, 31 de julio de 2014

Semana Mundial de la Lactancia Materna

Pocas cosas marcan tanto en la vida como la lactancia materna. Es una marca profunda pero suave, como una caricia. Es un camino de aprendizaje que nos hace volver atrás en el tiempo, un tiempo en que no se hablaba de lactancia, no se decía cómo ni cuando, un tiempo donde los seres humanos eran libres como el resto de los seres y escuchaban a su instinto. Mucho hemos cambiado desde entonces, hemos mejorado en algunas cosas, otras...tenemos que trabajarlas. Pero la lactancia ha seguido siendo como era: un bebé que nace, una madre que lo acompaña. Nuestra fisiología de mamíferos es un intrincado y complejo sistema que lleva millones de años perfeccionándose. Una maquinaria hermosa a la que hemos dejado en la sombra durante un tiempo ciertamente corto (en comparación con los años que llevamos en el planeta). En este periodo corto hemos aprendido de los errores, un bebé necesita los brazos de su madre, un bebé necesita estar piel con piel, un bebé espera leche materna, un bebé no tiene vicios ni costumbres, un bebé simplemente es.


Este viaje nos ha servido a muchas de nosotras para sacar lo que nuestras madres a su vez nos dejaron a nosotras, lo aprendido, lo vivido. Algunas cosas se deben perdonar, otras aprender de nuevo. Pero las mujeres que nos encontramos en el camino nos miramos de forma distinta cuando hemos alimentado de nuestros propios cuerpos. Quizás seamos más afines, o seamos más empáticas, no lo sé pero la mirada es otra.
Este despertar me ha servido tanto que no puedo hacer otra cosa que agradecer ser mujer, tener pechos, tener útero, albergar vida. Agradezco a mi madre y a todas las mujeres el esfuerzo nacido del amor por criar a sus hijos.

Este humilde texto queda a vuestra disposición en una semana que celebra la Lactancia Materna. Participa en esta semana con tus post, tus fotos, dudas, comentarios con los #hashtag #SemanaLactancia #DiaLactancia.




martes, 29 de julio de 2014

Las Madres del Mundo lloran con las madres Palestinas

Estos días es difícil poder estar tranquila mirando a mi hija sin pensar en los miles de niños que mueren a manos de los bombardeos del ejercito  de Israel. Puede ser difícil para mucha gente hacerse una idea de lo que se siente en una guerra, algo así o se vive o no se puede sentir. Está claro. Pero ver el dolor de una madre al perder a un hijo de manera injusta, cobarde...eso se puede sentir de cerca cuando miras a tu hija. Piensas: "si alguien le hiciera daño...lo mataría". Pero a las madres palestinas no les mueve el odio, les mueve el amor por sus hijos, el amor de pretender un futuro mejor, menos incierto, más libre. Un futuro donde mirar al cielo sin miedo de ver bombas caer.

Palestina esta siendo exterminada, de manera flagrante ante la pasividad de la comunidad internacional. Como madre, como mujer, mi manera de apoyarles es intentar boicotear de manera pacífica al estado de Israel sin consumir sus productos, escribiendo a los organismos oficiales israelís en España, difundiendo las noticias de la masacre y llorando en la distancia la muerte de tantos hijos libres de Palestina.

PAZ Y TIERRA PARA PALESTINA.